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El siglo XIX, Francia

Otra galería bajo vidriera permite tratar el siglo XIX, siempre de manera cronológica y temática.

"Jeunes baigneurs sur un rocher à Capri", Guillaume Bodinier, 1826
"Jeunes baigneurs sur un rocher à Capri", Guillaume Bodinier, 1826

Temas históricos y religiosos

La distribución de esta primera sala se organiza en torno a temas históricos, entre ellos una sección de pintores orientalistas, y religiosos, así como esculturas.
El gusto por la historia queda ilustrado por el gran cuadro de Dévéria, La muerte de Juana de Arco, de Dubois, Margarita de Anjou atacada por bandoleros o de l’Etang, Clotilde pedida en matrimonio por Clovis.
El orientalismo es una corriente muy extendida durante el siglo XIX, aquí bien representado por las obras de Mauzaisse Árabe llorando su mensajero muerto, o de Delassus Jeireddín Barbarroja.
Este principio de siglo también ve la emergencia de una renovación religiosa, donde abundan grandes composiciones de factura neoclásica: Hersent, Lehmann, Jeremías dictando sus profecías o Signol, pintor nazareno, Despertar del Justo, despertar del Malo.

Guérin e Ingres, que fueron ambos directores de la Villa Médici en Roma, están presentes en un pequeño gabinete a través de sus esbozos. Además de dos esbozos para La Envidia de Guérin, se puede ver el del gran cuadro del mismo artista, La muerte de Priam, cuyo inmenso lienzo, inacabado, se encuentra en la última sala del recorrido Bellas Artes del museo.

Los pintores en Italia (1a mitad del siglo XIX)

El género del paisaje conoce profundas transformaciones en este periodo, provocadas por las evoluciones sociales y culturales. El viaje en Italia es todavía un elemento esencial en la formación de los artistas franceses, ya sean o no internos de la Villa Médici. Descubren Roma, el Lacio y los yacimientos arqueológicos del sur de Italia, cuya riqueza les proporciona temas sugestivos.
El paisaje es el tema principal, ya sea compuesto en taller, con personajes, en la tradición, presente aquí en Bertin, Vista de Aricia, Rémond, Giroux o Turpin de Crissé, Cazador del Apenino, o bien pintado al aire libre, del natural, como aquí Corot, San Marino y Vista del templo de Minerva Medica, o Bodinier en sus bosquejos. Los monumentos antiguos son también una fuente de inspiración inagotable: Boisselier, Vista del templo de Paestum, Barbot, Procesión al Foro
Pero los italianos, sus costumbres y sus trajes fascinan igualmente, como en La pedida de mano de Guillaume Bodinier.

Historias y literatura

El interés por la Edad Media y los temas literarios se desarrolla en Francia entre los escritores y pintores, en los años 1810-1820. Numerosos temas históricos son el pretexto para pintar temas edificantes o dramáticos, bien representados aquí a través de las obras de Dévéria, La lectura de la sentencia de María Estuardo, Puvis de Chavanne, Mademoiselle de Sombreuil bebiendo un vaso de sangre para salvar la vida de su padre, Ary Scheffer, Santa Isabel distribuyendo sus joyas a los pobres.
Pero la literatura inspira igualmente a numerosos pintores llamados «trovadores», como Couder, Una escena de Romeo y Julieta o, todavía más, Ingres en el famoso cuadro Paolo y Francesca.

Retratos

El género del retrato, ya sirva para expresar la personalidad, la profesión o estatus social del modelo, sigue siendo importante durante todo el siglo XIX, incluso con la aparición de la fotografía. Los retratos aquí presentados se sitúan en el periodo 1852-1914 y expresan tanto las variaciones del tema como la evolución del estilo: Retrato de Turpin de Crissé de pintor por Hersent, Retrato de Charles Beulé de aficionado de arte por Baudry, Retrato de Mrs Montgomery-Lang por Blanche, Retrato de Laura Leroux por Henner, o Retrato del Sar Merodack Joséphin Péladan, personaje excéntrico y esotérico por Desboutin.

Los paisajes (2a mitad del siglo XIX)

Incluso si el paisaje tradicional, con Flandrin o Anastasi, Procesión en el Foro de Roma, perdura, otras experiencias y preocupaciones hacen evolucionar el arte del paisaje, especialmente los impresionistas y sus seguidores: Lebourg, Boudin, Lebasque, Merienda sobre la hierba
La evocación del mundo moderno está presente con Jongkind en París, el Sena, la Estacada.

Esculturas y pinturas académicas

La última sala dedicada al siglo XIX está separada de la anterior por una planta, para permitir encontrar su sitio a los tres grandes formatos de pintura y escultura. Se encuentra pues en la planta baja y alberga obras de este estilo académico, que caracterizó el arte oficial de mediados de siglo, con las referencias antiguas, la idealización del cuerpo, la exaltación del desnudo, el toque liso que se encuentra en Mongez, Appert, Lenepveu o Gervex en pintura, Gumery, Cavelier, Dumont y Taluet en escultura.
La pintura más grande del museo, obra de Guérin, La Muerte de Priam, aunque inacabada, constituye la obra faro de esta sala, tanto por su tamaño como por sus virtudes pedagógicas, que muestran la realización de un cuadro a partir de un esbozo.

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